Vivir con urgencia

Vivimos con la sensación de que siempre hay algo más que hacer, algo más que conseguir, algo más que resolver. Corremos de una tarea a otra, de una preocupación a la siguiente, convencidos de que ya habrá tiempo para descansar cuando todo esté hecho, pero la realidad es que nunca es así.

Nos acostumbramos a vivir deprisa, a pensar constantemente en lo que viene después y a posponer aquello que realmente importa: la salud, la tranquilidad, las personas que queremos y los momentos que dan sentido a los días.

A veces hace falta un susto para recordar una verdad sencilla: no somos infinitos. El tiempo pasa, el cuerpo habla y la vida no espera a que terminemos esa lista de cosas pendientes.

Quizá ha llegado el momento de cambiar la urgencia por la presencia, las prisas por el equilibrio y la exigencia constante por un poco más de calma. Porque la vida no es algo que ocurre cuando acabamos nuestras obligaciones. La vida es lo que está pasando mientras tanto.

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Comentarios

Lourdes Gómez de segura
hace 3 días

Totalmente así.
Nos olvidamos de todo y de todos.
El ritmo que llevamos nos hace perder muchas cosas.